YMA SUMAC - MIRACLES - Por Las Sendas de Latinoamerica | MUSICA ANDINA

YMA SUMAC - MIRACLES


YMA SUMAC

LANZADO EN ENERO DE 1972, EL DISCO MIRACLES, DE YMA SUMAC, CONSTITUYE LA ÚNICA INCURSIÓN DE LA DIVA PERUANA EN ROCK; PERO ADEMÁS DE ELLO, SU GESTACIÓN Y PRODUCCIÓN CUENTA CON UNA HISTORIA COMPLICADA Y FASCINANTE. 42 AÑOS DESPUÉS DE SU APARICIÓN, REPASAMOS SUS PRINCIPALES INCIDENTES.

01. Remember
02. Medicine Man
03. Let Me Hear You
04. Tree Of Life
05. Flame Tree
06. Zebra
07. Azure Sands
08. Look Around
09. Magenta Mountain
10. El Condor Pasa


Musica andina al Rock, 


No solo la musica  andina, sino tambien en el  rock, resulta ser increible, al manejar gran registro de voz, para  aplicar un genero totalmente dificil al que  Yma Sumac estaba acostumbrada a trabajar, apesar  de  que  este  fue su primer disco en el genero rock, tambien fue  el ultimo, en toda su  carrera musical. Paradójicamente, se trataba también de una suerte de “gran retorno” a la escena pop de la diva peruana (nacionalizada estadounidense), luego de casi una década de perfil bajo en el país que le abrió las puertas a su singular estilo, que combinaba el canto lírico y -en primera instancia- lo andino y lo exótico.
Y es que luego de alcanzar el megaestrellato entre la década de 1950 y los primeros años 60, las nuevas tendencias en la música popular -vinculadas más que nada al rock en el ámbito anglosajón- habían relegado el protagonismo de esta artista a los predios de la nostalgia. Consciente de ello, Yma y su pareja y manager, el ayacuchano Moisés Vivanco, privilegiaron las ofertas recibidas desde países a los que antes no habían llegado, como la Unión Soviética, para actuar en ellos. La efusividad con la que la artista era recibida en dichos lugares contrastaba con la indiferencia con la que se encontraba al retornar a casa, en California, donde tenía que resignarse a actuar en escenarios de pequeña o mediana capacidad; eso sí, siempre con la dignidad y el glamour a tope.
Fue precisamente en un restaurante de New York, donde a comienzos de 1971, tres empresarios la vieron actuar. Deslumbrados por la calidad exhibida por la soprano y asombrados de que, pese a ella, esta ya no tuviera figuración en los rankings musicales de aquellos años, le ofrecieron volver a grabar, pero en un estilo acorde a los tiempos que corrían. La diva demoró en aceptar la propuesta, pero cuando lo hizo, asumió con entusiasmo el proyecto.
El proceso de elaboración del disco ha sido documentado por Nicholas E. Limansky en el libro ‘The Truth Behind The Legend’ y es quizás la biografía más exhaustiva y analítica que sobre Yma Sumac se haya escrito. Allí se consigna que la idea inicial fue la de adaptar una serie de canciones asociadas al subgénero llamado ‘exótica’, en el que, cual cajón de sastre, se tendía a englobar todo aquello que no calzara en los parámetros de la música pop anglosajona. El título del álbum en ciernes no podría ser más gráfico: Yma Sumac Rocks The Jungle.
Así, el tracklist original incluiría piezas asociadas a lo andino, como ‘Wifala’ o ‘Serrana ingrata’, pero también otras, como el tema de la película hindú ‘Pather Panchali’ o la brasileña ‘Manha de Carnaval’, conocido a través del film ‘Orfeo Negro’, además de estándares como ‘La Malagueña’ y un fragmento del ‘Concierto de Aranjuez’.
Pero este repertorio quedó desechado por un incidente fortuito que, a la larga, terminaría atentando contra la trascendencia que se pretendía consolidar con esta producción: en una visita de coordinación que los tres empresarios interesados en el proyecto realizaron a Los Ángeles (ciudad donde vívía Yma), mientras cenaban junto a la artista, se percataron con sorpresa que en una de las mesas del restaurante en el que se encontraban, estaba Les Baxter; personaje clave dentro de la historia no solo de este disco, sino también de la cantante peruana.
Fallecido en 1996, este arreglista y percusionista es saludado como el gestor de la ‘exótica’ y como uno de los exponentes de la locura suscitada por la aparición de la estereofonía en los años 50, habiendo editado diversos discos dedicados a exponer esta última mediante el uso de la música. Baxter, también, ofició de productor y compositor para numerosos artistas (Nat King Cole, entre ellos) y bandas sonoras de películas. Su ligazón con Yma Sumac se dio cuando participó en la producción de Voice of the Xtabay, el primer disco que la soprano grabó en Estados Unidos, tras ser fichada por Capitol Records luego de haber actuado en diversos locales neoyorquinos con el Trío Inca Taky, conformado además por su prima ‘Cholita’ Rivero y Moisés Vivanco. En 1971, la estrella de Baxter se había opacado, y se dedicaba a la producción de bandas sonoras para los filmes de la productora de Roger Corman, el rey de la serie ‘B’ estadounidense.
escanear0009Reencontrarse con Yma y saber del proyecto en marcha lo llenó de entusiasmo y de inmediato propuso a los inversionistas y a la artista participar en él, con temas, arreglos y hasta una banda de rock, con la que ya venía trabajando, llamada Kansas (no confundir con los de ‘Dust in the Wind’), liderada por los hermanos Chuck y Roger Cowan, que garantizarían –les dijo- que las piezas que la cantante interpretaría tuviesen el espíritu contemporáneo que se buscaba mostrar.
Cerrado el trato, empezarían también los problemas; pero Yma Sumac ni siquiera lo sospechaba entonces.



ENTRE LO EXCEPCIONAL Y LO ORDINARIO

Si algo de las raíces andinas de Yma Sumac subsiste, en Miracles se encuentra en la manera en que maneja su voz en ‘Let Me Hear You’, tercer tema del disco. En este, al igual que en las diez piezas que conforman el disco, la máxima representante del estilo que en nuestro país se denomina ‘coloratura andina’, no vocaliza palabras sino sonidos, onomatopeyas y notas musicales, acompañando o guiando a los demás instrumentos; siendo la excepción unos cuantos ‘cholitos’ susurrados en su divagante versión de ‘el Cóndor Pasa’.
La manera en que irrumpe su presencia vocal en la primera pieza de este álbum refleja su majestuoso estilo. ‘Remember’ incluye una suerte de contrapunto entre la diva nacida en el Callao y la guitarra distorsionada de Chuck Cowan, y es además el tema más ‘duro’ y ortodoxamente rockero de toda la producción.
De hecho, esta pretendía principalmente mostrar una imagen actualizada de la diva, alineándola con el acid rock del momento; un update algo forzado si se analizaba con sensatez, pero también justificado y coherente en una trayectoria signada por la versatilidad y el cambio constante, en la que ya habían convivido lo andino, lo amazónico y el mambo. ‘Magenta Mountain’ conciliaba de la mejor manera el perfil ‘exótico’ de la cantante con esos nuevos vientos que querían mostrase en Miracles, con Yma nuevamente alcanzando los tonos más agudos a los que una voz humana podría llegar, sobre un fondo musical que oscilaba entre el folk rock y el pop.
Finalmente es la cara más amable del rock de esa época lo que se muestra en el disco. De la exuberancia y osadía psicodélica de aquel momento hay muy poco, y eso sin duda obedece al background conservador de todos los involucrados en el proyecto, tanto a nivel de la producción ejecutiva como de la musical. No estamos pues ante un Surrealistic Pillow, ni frente a algo parecido a lo que hacían los europeos Shocking Blue o Savage Rose; pero sí a un conjunto de canciones en los que la voz de la diva peruana es lo más atractivo, como resulta en ‘Medicine Man’, en los que su fuerza y poder se imponen, por encima incluso del truco de estudio de ‘dobletrackear’(es decir, doblar una misma voz, creando la ilusión de hacer un dueto consigo misma) una parte del coro.
Pero en líneas generales la debilidad de las demás piezas musicales –composiciones todas de Baxter (excepto, claro está, ‘El Condor Pasa’)- obedece tal vez a que su autor se hallaba inmerso, al momento de encontrarse con este proyecto, en la composición de música para películas de bajo presupuesto y de estándares de calidad no muy exigentes. Cabe suponer eso, para no entrar en especulaciones derivadas de las denuncias que Baxter recibiera a lo largo de su carrera y que ponían en tela de juicio su talento.
Estas incluían una supuesta usurpación de la autoría de todos los tema del disco Voice Of The Xtabay, e incluso de las canciones que compusiera para Nat King Cole y para sus propios discos de ‘exótica’ y de efectos de sonido en estéreo, extraídos de instrumentos de percusión.
Lo cierto es que para Miracles el músico exhibió de nuevo su perfil controversial y ello llevaría a Yma Sumac a montar en cólera, a iniciar acciones legales contra él y todos los financistas, y a retirar de circulación este disco poco después de haberlo lanzado, quedando así en las penumbras la que sería la última de sus obras musicales de larga duración.
AGUAS AGITADAS
En su trato con los productores Bob Covais, Jim Brancifortoi y Bob Kreppel, Les Baxter tenía pactado componer los temas que formarían parte del disco; pero finalmente cinco de ellos (la mitad: ‘Tree of Life’, ‘Flame Tree’, ‘Zebra’, ‘Azure Sands’ y ‘Magenta Mountain’) habían sido ya publicados en 1969, como parte de su álbum African Blue. Pero de eso los financistas e Yma Sumac se enterarían cuando Miracles ya estaba en las calles.
Todos ellos, además, quedaron indignados cuando vieron que en los créditos consignados en el sobre del disco, Baxter se atribuía la producción del mismo. Al haber gestionado él la edición de este trabajo a través de la disquera London Records, aprovechó también para modificar la carátula diseñada originalmente (incluyendo un diseño que linda entre lo surrealista y lo meramente incoherente) y para alterar radicalmente el texto introductorio que debía consignar la contraportada.
En este, además de atribuirse un protagonismo equiparable al de Yma, obviaba mencionar que Covais, además de ser uno de los financistas, fue quien desempeñó el papel de productor musical.
escanear0011Todo esto quebró el entusiasmo de Sumac, quien procedió a demandar a Baxter y a los productores, mientras que estos también hicieron lo propio con el arreglista y la disquera, dando por terminada, en consecuencia, su relación contractual con la cantante, con la que ya se había empezado a hablar incluso de una secuela discográfica de Miracles, con similares características rockeras.
Esta, sin duda, habría resultado aún más interesante y posiblemente mejor cuidada, si se tiene en cuenta que en Miracles piezas como ‘El Cóndor Pasa’ fueron producto de performances vocales hechas a manera de primera prueba, que no tuvieron continuidad.
Finalmente, el que tendría que haber sido el punto de retorno de Yma Sumac a la ruta del éxito musical, fue retirado de las discotiendas pocos meses después de haber sido editado, debido al lío judicial que su producción había generado, quedando en el olvido prontamente.

DISCO DE CULTO
Pese a todo esto, Miracles fue adquiriendo con el tiempo un estatus de disco de culto, por representar la única incursión de Yma Sumac en el rock. El advenimiento de la tecnología digital hizo que circularan en diversos países copias ‘ripeadas’ de vinilos en buenas condiciones; siendo esta la forma en que muchos pudieron acceder a este material.
Entre tanto, personalidades singulares del rock reconocían en su obra y en declaraciones públicas la influencia de la cantante peruana; particularmente aquellas consideradas tanto precursoras como exponentes de la new wave, entre ellas: Yoko Ono, Nina Hagen, Cindy Lauper y las vocalistas femeninas de The B-52’s. Fueron principalmente estos personajes quienes acercaron aún más a los predios rockeros a la cantante peruana.
Recién en 1998 y bajo el nombre de Yma Rocks! este material musical pudo tener una reedición decente y oficial, autorizada por Bob Covais, quien mandó a remasterizar las cintas originales, añadiendo dos temas adicionales inéditos provenientes de esas sesiones, entre ellos el extraordinario ‘Savage Rock’, que si bien no tiene una letra propiamente dicha, habría estado inspirado en Moisés Vivanco. Previo a este lanzamiento, Yma Sumac se había reconciliado con los productores del que fue su último LP. Ella, como sabemos, falleció en noviembre de 2008; dos años después de que también se reconciliara con el Perú oficial, representado por el Estado, que aquel año la convocó de nuevo a su tierra natal para condecorarla.
Pero la historia de Miracles continuó. En 2011 el sello australiano Omni Recordings hizo la que tal vez sea la reedición definitiva de este trabajo, respetando el orden de las canciones y la presentación gráfica original, además de incluir las dos piezas extras incluidas en Yma Rocks! y también una versión alternativa de ‘Savage Rock’. Cuatro décadas y dos años después de su lanzamiento original, esta es, pues la mejor manera de oír un trabajo único y lleno de la personalidad de su principal y muy recordada protagonista.




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